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jueves, 28 de mayo de 2009

EL PALO (2)

El Palo 2, sí, fue cuando regresé de Capileira y fui a visitar a mi hermano. Era una visita más, para hablar de nuestras respectivas vacaciones. Lo encontré muy desmejorado y al preguntarle si se encontraba bien supe que iba a morir. Recuerdo que estábamos ante una mesa llena de papeles, informes, diagnósticos que no dejaban duda del linfoma que repentinamente le había surgido y del poco tiempo que le daban de vida. Como última esperanza quedaba la intervención quirúrgica, pero el diagnóstico era de fase terminal. (Después fue abrir-cerrar-morir). Esa misma tarde me hizo un regalo, me dio su palo de montañero que hubo adquirido años atrás durante unas vacaciones en Santander. Él sabía que siempre me gustó. –“Ya sabes –decía mientras me lo entregaba- que darte este palo es mucho para mí”… y sonreía. Me dijo que semanas antes había querido marchar a Capileira para pasar unos días a solas conmigo, viaje al que su mujer se opuso rotundamente. (Pensé-entonces- que con buen criterio). Y ya no pude contarle lo que me había sucedido en Capileira, en donde encontré abandonado en mitad de la montaña aquel otro palo, similar al que me entregó. ¿Cómo decírselo en aquellos momentos más que dolorosos? ¡Qué más daba! El dolor se desencadenó de tal manera que fue conformando mi vida posterior. No hay duelo ni consuelo, hay palos de ciego, y de montañero que ayudan a subir o bajar… con el consiguiente esfuerzo y conociendo que ese es nuestro deber. Porque así lo quiere Dios.

jueves, 16 de abril de 2009

EL PALO


Pensando en los palitos que da la vida y en el que me encontré hace tiempo en la montaña de CAPILEIRA, un magnífico palo de montañero que estaba por aquellos barrancos abandonado o perdido y que fue para mí agradable regalo preparatorio y premonitorio de otro gran palo que recibiría poco después, el de la muerte de mi hermano, me fui esta Semana Santa a recorrer de nuevo la barriada de Málaga que se llama el EL PALO, sitio encantador, tranquilo, que recomiendo mucho, en donde me topé con esta imagen que no había visto en mis dos anteriores visitas. La Virgen del Carmen, nada menos, parece decirnos: “venga, venga, tira pa´lante, que aquí estoy Yo para ayudarte.”
En una España tan mariana, en la que no hay rincón en que no esté una Virgen, haya una romería, procesión o santuario de Ella, se puede confiar. Ni crisis ni ná. Volver a la Madre, ¡ya te digo!
Y como no se ve el texto que acompaña a esta imagen, os lo dejo aquí:
"Tiene a su derecha el sol/ a su izquierda tiene el Niño/ a su espalda tiene el mar/
y frente tiene el cariño/ de una humilde barriada/ que la quiere de verdad/
Es del Palo de pescadores/ el amor de sus amores."