Creo en los valores y principios de occidente, que han permitido su desarrollo tecnológico, crecimiento económico, ofreciéndonos bienestar y confianza en el futuro.
Creo que el mejor gobierno, es el que menos interviene en la vida de las personas, y más cerca se encuentra de su pueblo.
Creo en la sociedad de libre mercado, el derecho a la propiedad privada, que generan igualdad de oportunidades y prosperidad.
Creo en la libertad individual, natural e inalienable para todos los ciudadanos, que posibilite una vida digna y de calidad.
Creo en la democracia, la razón, la justicia social, los derechos humanos, la felicidad, para un mejor desarrollo del ser humano como persona.
Creo en la vida, con dignidad, que nos permita el pleno desarrollo de la personalidad, trabajando por la solidaridad y la paz en el mundo.
Creo en la igualdad, de todos los ciudadanos, de todo ser humano, sin importar raza, ideología, edad, religión.
Creo en la familia, como base de nuestra sociedad, de riqueza cultural, y de aprendizaje moral.
Creo en la separación de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, como base democrática, para un mundo de paz y libertad.
Creo en Dios.
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domingo, 21 de noviembre de 2010
viernes, 19 de junio de 2009
ESTAR SOLO

No es solo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio. Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor.
Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos en la que exista individualidad, respeto, alegría y placer por estar juntos y no una relación de dependencia, en el que uno responsabiliza al otro por su bienestar.
La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo, esta llamada a desaparecer en este inicio de siglo.
El amor romántico parte de la premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra mitad para sentirnos completos.
Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que, históricamente, ha alcanzado más a la mujer.
Ella abandona sus características para amalgamarse al proyecto masculino.
La teoría de la unión entre opuestos también viene de esa raíz: el otro tiene que saber hacer lo que yo no se. Si soy manso, ella deber ser agresiva, y así todo lo demás. Una idea practica de supervivencia y poco romántica.
La palabra de orden de este siglo es ASOCIACION. Estamos cambiando el amor de necesidad por el amor de deseo.
Me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito, lo que es muy diferente.
Con el avance tecnológico, que exige más tiempo individual, las personas están perdiendo el miedo a estar solas y aprendiendo a vivir mejor consigo mismas. Están comenzando a darse cuenta que se sienten parte, pero son enteras.
El otro, con el cual se establece un vínculo, también se siente una parte, NO es el príncipe o salvador de ninguna cosa, es solamente un compañero de viaje.
El hombre es un animal que va cambiando el mundo y después tiene que irse reciclando para adaptarse al mundo que fabricó. Estamos entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con el egoísmo. El egoísmo no tiene energía propia; el se alimenta de la energía de los demás, sea financiera o moral.
La nueva forma de amor, o más amor, tiene nuevo aspecto y significado. Apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades.
Y ella solo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad.
Cuando mas fuera el individuo capaz de vivir solo, mas preparado esta para una relación afectiva.
La soledad es buena, estar solo no es vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona.
Las buenas relaciones afectivas mas optimistas son muy parecidas con estar solo; nadie exige nada de nadie y ambos crecen.
Cada cerebro es único, nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie.
Muchas veces pensamos que el otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto.
En la soledad el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu solo se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás. Al percibir esto, uno se vuelve menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno.
El amor de dos personas enteras es el bien más saludable. En este tipo de unión esta el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien. Algunas veces hay que perdonarse a si mismo…
(Flavio Gikovate, médico psicoterapeuta)
Etiquetas:
Amor,
Relaciones,
Soledad
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