
Pero mi intención inicial era refrescar la mente con las muy muchas y "magras oportunidades" que gozamos los católicos, - parece que poco practicadas en estos irreflexivos tiempos- para eliminar nuestra “pena”, esa digamos “huella” que queda en el alma tras los pecados confesados y que puede borrar, entre otras cosas, las indulgencias, como se lee en el Catecismo. A mis lectores habituales, salvo a uno, esto les suena tal como a peli “La amenaza fantasma” y si les hablo de indulgencias, ya sean plenarias o parciales, me miran cual si fuera un ídem.
Por eso no insistiré, queriditos. A quien por azar le apetezca ver la solución completa a esta entrada, lea aquí. Hoy ando en plena tarea de lucrarme alguna…, porque estos chollos, que además son gratis, ¡no vale perdérselos!
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