viernes, 4 de septiembre de 2009

Prejuicio y Orgullo

Por fin regresé de mis dichosas vacaciones.
Lo he pasado muy bien, muy bien sin conectar el móvil, la TV ni apenas acercarme al ordenador, ahora me cuesta hacerlo. Creo podría vivir muy feliz sin estos trastos. (No sin la radio).
Estuve pensando en un par de cosillas; una, en lo que decía Margarita Diosdado, una joven de 29 años que tiene un amenísimo y sorprendente programa radiofónico, “Confidencias”, que me gusta mucho. Recuerdo una vez que se hablaba sobre la sensación de pesadumbre que a algunos les proporciona la omnipotencia de Dios: que sea tan Jefe, tan Poderoso, que lo pueda Todo y que nosotros seamos solamente unos benditos mandaos, en cierta manera, esclavos…
Sí, a mí también me ha pasado a veces, temor y temblor, cierta rebeldía, anonadación ante su Poder. ¡Demasiao pal body!
No obstante, tendría que suceder siempre exactamente al revés, sentir ese temor, ¡pero de excluirse de ÉL!, que siendo como es la Verdad Absoluta, el Bien Absoluto, el Amor, la Belleza y la LIBERTAD…no debemos permitirnos estar “off” ante esta Realidad: eso sería el mal, lo que ninguno quisiéramos probar conscientemente.
Estemos “on” a su omnipotencia, sin miedo alguno, en amorosa confianza.
Ah, el programa Confidencias se emite en Radio María, sintonizarla en Madrid (96.8 FM) los lunes a la 01:00 (Madrugada). Para otras frecuencias, pinchar AQUÍ.

En la foto de hoy he puesto a un pavo real que estaba -y seguirá allí- en el parque de Las Palomas, en Benalmádena, me di cuenta de que lo perseguía un niño a veloz carrera y el pobre pavo no sabía dónde meterse, así que, ya harto de la persecución del pequeño optó por salirse del parque y emprender la huida cruzando la carretera, los coches frenaban para no atropellarlo, estuve cerca de una hora tratando de hacerle volver a su casita, con la caló que hacía, qué sofoco, el pavo parecía conocer el pueblo mejor que nadie, subía y bajaba las calles y ahora era yo quien corría detrás… acorralándolo, poco a poco, conseguí regresarlo a su morada. Qué descanso. Y cuando el orgullo empezaba a invadirme por haber salvado al pavo, una chica que nos vio entrar juntitos al parque me dijo: “¡pero para qué se ha molestado, estos pavos salen a menudo a darse un paseo, pero saben volver solos!” Je, je! Mi gozo y mi orgullo en un pozo.
Such is life!

7 comentarios:

Mayte Llera (Dalianegra) dijo...

Pues feliz regreso a la rutina y cotidianidad, pero ya se sabe que lo bueno, o sea, las vacaciones, duran poco, jeje, qué se le va a hacer. Y bueno, respecto al tema que planteas sobre le temor de Dios, pues yo no soy creyente, pero sí que lo fui durante mi infancia y primera juventud y además tenía entonces verdadera fe, y recuerdo que nunca sentí temor de Dios, porque aun cuando lo veía como un ser absolutamente poderoso, también lo veía magnánimo y bondadoso en grado sumo, así que tampoco le temía y menos porque nada malo hacía que pudiese fundar ningún temor. Ahora, y, desde mi óptica de no creyente, pienso que si una persona cree en algo, ha de hacerlo con todas sus consecuencias, para bien y para mal, y si se es religioso se deben observar y seguir los preceptos de esa religión, con lo cual, como bien dices, si se aleja uno de su Dios, de aquello en lo que se cree firmemente, es cuando de verdad se ha de sentir temor. Y sobre el pavo real, es precioso, en el parque central de mi ciudad también los hay y en Nepal son todo un símbolo, de modo que, en la ciudad de Bhaktapur, la ventana más bonita exhibe una talla de un pavo real. Un besote fuerte, amigo Dyas.

Mayte Llera (Dalianegra) dijo...

Hola de nuevo, amigo Dyas, he venido mejor a responderte a tu blog. Y bueno, lo de la pérdida de mi fe fue un proceso gradual, generado por profundas reflexiones que tuvieron lugar al inicio de mi adolescencia y que perduraron durante un buen número de años. El resultado fue ése: la pérdida de la fe y con ello de la creencia en la religión en la que fui educada, que no de su ética, la cual aún conservo. Pero bueno, decirte que, aunque parezca paradójico, no creer constituye, asimismo, una creencia. Por otro lado me considero tan feliz ahora como cuando era creyente, porque no aspiro a sobrevivir al tiempo, no aspiro a conseguir vivir eternamente, simplemente me conformo con vivir lo mejor que pueda esta breve vida y si es posible, contribuir a mejorar la vida de los demás. Aunque no crea en álgo superior, sí creo en mi compromiso para con el mundo y para con la humanidad. Contribuir a mejorar el mundo, a hacer de él un lugar más habitable, es tarea de todos, independientemente de si se profesa o no una fe religiosa. Y,como ves, personas de distinto pensamiento sí que pueden llegar a comprenderse. Un besote fuerte, mi querido amigo.

Maíra Brito dijo...

graciasss por tu visita.
=)

Joaquim Nogueira dijo...

Gracias por tu visita a http://radiomocidade.blogspot.com/ Ahora visita mi otro blog http://wwwnovas.blogspot.com/

Angel dijo...

Lo que me has hecho reír con a anécdota de la pavo. Gracias por ello

Dyas dijo...

Gracias a ti, Ángel, por tu visita.

Mayte, te escribo aparte.

Schmand dijo...

Hallo Dyas, danke für deinen Kommentar, schön, dass dir mein Blog gefällt!