martes, 15 de diciembre de 2009

Adviento

Celebraciones prenavideñas. ¡Que seas muy feliz, que seas muy feliz!... (!) Reuniones, compras, ajetreo, hay que prepararse para estar a bien con el prójimo y consigo mismo. Belenes. Arbolitos y bolitas de colores. Trabajo. Copas. Y pienso: felices los pastores que se acercaron a ver al Niño, que no tuvieron citas previas ni más celebración que verlo a Él, a San José y a la Virgen. Punto. Fiesta Grande, la más, sin comidas de compromiso con, a veces, ni se sabe quién. Ni visitas a los grandes almacenes. Comercio. Te regalo, me regalas. Pero a mí lo que me gusta es que me regalen y regalar un corazón puro, sin resabios, sin rencores, sin reservas, sin hipocresía, y si me apuras, sin “corazón”. Un estado de ánimo naturalmente limpio con el que alegrar a tod@s. Pureza de intención. Misa de Gallo. Y algún villancico más.
Amén.

4 comentarios:

zarina dijo...

Dyas: mi corazón está adolorido. Se dividen mis afectos por la distancia. En estas fiestas se siente más.
Te felicito por tu bella prosa. Me quedo con esta frase." Un corazón sin resabios..."
FELIZ NAVIDAD
Amalia

Äriastóteles Lumínico dijo...

¡Qué bello nacimiento has posteado Dyas!

zarina dijo...

Sabes, Dyas: tengo una hija muy lejos....Y la extraño. Te mando mil bendiciones.
La frase cómo la traduces?
El amor une a la muerte?
Por favor, me la puedes traducir?
Un besito
Amalia

Dyas dijo...

Zarina, la frase es: "Unidos por el amor hasta en la muerte".
Lamento que no puedas estar con tu hija en estas fechas..., quizás más adelante ¿sí?
Te escribo en tu blog.
Gracias. Un abrazo.