miércoles, 2 de diciembre de 2009

Anécdota del día

Volvía a casa tras hacer unas gestiones y tomé el Metro, al llegar a las escaleras mecánicas hallé a unos chavales de entre 14 y 17 años que se divertían bajando montados en la barandilla, de espaldas, y subiendo al punto de partida impulsándose con los brazos; era un juego muy peligroso, pues estas escaleras son elevadísimas; se me ocurrió decirles que tuvieran cuidado, pues podían caer y hacerse daño. Nada más. Pero hete aquí que cuando yo bajaba en solitario, pues no había nadie más en ese momento, de pronto y desde arriba uno de los chavales me gritó: “¡Ahora te caes tú!” y sin que yo sepa cómo (escuché como una patada en el suelo) interrumpieron bruscamente el mecanismo de la escalera parándose ésta de golpe y haciéndome casi tambalear en mitad de las alturas. No caí, pero el sobresalto no me lo quitó nadie. Ellos prorrumpieron en carcajadas y escaparon corriendo. Una vez superada la desagradable sorpresa casi sonreí por la “travesura” de estos adolescentes que así pagaban mi preocupación inicial por su integridad física. Continué el viaje pensando en lo que me habría podido pasar si hubiera caído, y ya no yo, sino cualquiera tal vez incluso de más edad…, en la irresponsabilidad de esos muchachos y en la falta de no ya buena, sino de elemental educación que han recibido estos inútilmente arriesgados jóvenes, así como en ¡cuánto habría sentido que cualquiera de ellos se hubiese roto la crisma!
Imagen: Colegio Hermanos Maristas. Cienfuegos. Cuba. 1927.

1 comentario:

zarina dijo...

Hola DYAS : paseo por tus palabras y me regocijas a pesar de todo.
Muchos saludos desde esta parte del planeta.
http://amalialateano.blogspot.com
Amalia
GALA