
Llegado a la perfección en poco tiempo,
alcanzó la plenitud de una larga vida. (Sabiduría: 4-13)
Tú y yo sabemos que no hay despedidas para siempre,
que nos volveremos a ver...











Esta Semana Santa estuve en Santa Fe, Cuna de la Hispanidad, en pleno centro de la vega granadina, población que merece la pena visitar y que recomiendo mucho porque dejará huella en el viajero. Sin duda, en mí la ha dejado. Allí no me costaba imaginarme a la reina Isabel , alta, de pelo rubio ondulado y ojos azules, cabalgando a sus cuarenta años por esta ciudad que fue edificada por los Reyes Católicos para poner fin a la toma de Granada. Ciudad de Capitulaciones, en Santa Fe se firmaron los documentos que recogen los acuerdos alcanzados entre los reyes y Cristóbal Colón relativos a la expedición a las Indias por el mar hacia occidente. También, los embajadores de los Reyes Católicos y Boabdil, firman en el Real de Santa Fe las de la entrega de la ciudad de Granada, que se hará efectiva el 2 de Enero de 1.492, como todos sabemos.
Más vale trocar placer por dolores, que estar sin amores. Donde es agradecido es dulce morir; vivir en olvido, aquel no es vivir; mejor es sufrir pasión y dolores que estar sin amores.
En fin, no está la cosa para muchos ánimos. Ayer, el recordatorio del 11-M. No hay palabras para un atentado del que no acaba de conocerse a sus autores. Por otra parte, la búsqueda del cuerpo de Marta del Castillo, que ya no es solamente una prolongada tortura para la familia de Marta, sino una vergüenza nacional.
Sigo en dique seco, no me salen las palabras. Estoy mucho mejor en bloguero silencio.
Si cada uno de nosotros confesara su deseo más secreto, el que inspira todos sus proyectos y todos sus actos, diría: "Quiero que me alaben". Nadie se atreverá a ello, pues es menos deshonroso cometer una iniquidad que proclamar una debilidad tan lastimosa y humillante, debida a un sentimiento de soledad e inseguridad que padecen, con la misma intensidad, los rechazados y los afortunados. Nadie está seguro de lo que es ni de lo que hace. Por imbuidos que estemos de nuestros méritos, la inquietud nos consume y, para vencerla, estamos deseosos de que se nos engañe, de recibir la aprobación venga de donde y de quien viniere. El observador descubre visos de súplica en la mirada de quienquiera que haya terminado una empresa o una obra o se entregue simplemente a algún tipo de actividad, sea la que fuere. Se trata de una dolencia universal y, si Dios parece inmune a ella, es porque, una vez acabada la Creación, no podía esperar alabanzas, por falta de testigos. Cierto es que se las concedió a Sí Mismo, ¡y al final de cada día!
Quienes transitamos los caminos de la vida buscando nuestra realización espiritual vamos por muchos lados para saciar nuestra sed. A veces encontramos verdades claras, otras son espejismos o informaciones incorrectas. Siempre avanzamos, porque en algún lugar de Universo debe estar lo que buscamos, resonando con nosotros, de lo contrario no habría motivo de búsqueda. Muchas veces incorporamos conocimientos, conceptos, frases sin entender totalmente lo que significan pero suelen resonar fuerte en nuestro interno y lo aceptamos como verdades incuestionables.
Aparte de lo que diga Aciprensa y L'Osservatore Romano, que lo dice bien clarito AQUÍ, hoy quiero resaltar que mi opinión sobre esta película coincide totalmente con la que Santiago Navajas vierte en su blog de cine, opinión que también os dejo a continuación: