
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo, acepta los designios de su providencia
Poco importa que te consideres un frustrado si Dios te considera plenamente realizado; a su gusto. Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para sí. Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas.
Piensa que estás en sus manos, tanto más fuertemente cogido, cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico. Vive en paz. Que nada te altere. Que nada sea capaz de quitarte tu paz. Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales. Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda:
cuanto te deprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios. Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste, adora y confía...
"P. Teilhard de Chardin."
3 comentarios:
Ser feliz,tener la conciencia tranquila,el corazón abierto a Dios y darse de pleno a los demás,garantizan una vida plena.
Fe,esperanza y confianza en el Señor.
Saludos.
he llagado aquí por casualidad y me ha encantado tu blog, felicidades.mariamaria
Que palabras más consoladoras en el día de hoy. Te agradezco profundamente este post. No he podido evitar las lágrimas Esta aceptación trae muchas veces grandes renuncias. Un abrazo
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