sábado, 31 de octubre de 2009

Simplicidad. Elegancia

Se puede reconocer la verdad por su belleza y simplicidad.
Cuando uno la encuentra correcta, es obvio que es correcta
-al menos si uno tiene cierta experiencia- porque lo que sucede normalmente es que sale más de lo que se ha metido dentro ...

Los inexpertos, los charlatanes y similares, hacen conjeturas que son simples, pero uno puede ver inmediatamente que son falsas, de modo que no cuentan.
Otros, los estudiantes inexpertos, hacen conjeturas que son muy complicadas, y de alguna manera parece que todo es correcto, pero yo sé que no es verdadero porque las verdades siempre resultan ser más sencillas de lo que uno piensa.


(Richard Feynman. Premio Nobel de Física 1965)

3 comentarios:

Äriastóteles Lumínico dijo...

¿Y cuál es la verdad a la que has llegado hoy?

Angel dijo...

Belleza, que tatas veces me habla del creador de la misma. Esa es mi gran verdad. Emocionarme ante un paisaje hermoso, o una pintura o un buen libro. Tantas y tantas cosas que me hacen pensar en ¿quién la diseñó?Para encontrarla hay que mirarla y hoy muchos aún teniéndola cerca no la ven.

Anónimo dijo...

Para mí, la verdad a la que he llegado es saber que todos los hombres han de respetar la dignidad de sus hermanos, y que todos juntos edifiquemos un mundo cada vez más humano.